miércoles, 25 de agosto de 2010

Fragmento de cuento accidental n.


El técnico se acerco y tecleó unas instrucciones.

-Señor, todo está correcto.
 
-Pues ese trasto no se mueve.
El técnico teclea, para y vuelve a teclear cada vez con creciente sorpresa. -Oh! Esto es increíble... y es un robot de carga... se supone que no podía pasar...- exclama.

Frunce el ceño y repentinamente,  se gira en dirección al jefe de control, espetándole: -¡No tengo tiempo de bromas, señor! No tiene derecho a burlarse así de los técnicos.

-¿¡Me ves con cara de chiste!? Mira, no sé que pasa, pero no estas de excursión en un museo de curiosidades; ¡arréglalo y punto!
 
-No, está todo correcto. Esto nunca había sucedido...
 
- Mira... me da igual, -dijo el jefe de control- reprográmalo, cámbiale el procesador (o la cabeza entera), pero tiene que funcionar.
 
-A un robot cultivado, no se le puede cambiar el procesador...
 
-Pero, si sólo es un robot...! Em. ¿cultivado, has dicho?
 
-Si, sus sensores y perceptores se configuraron de una manera interactiva al exponerlo a un ambiente simulado atemporal. El código original era relativamente sencillo... recuerda de la escuela elemental lo de los fractales, los autómatas celulares, las redes de Lem...
 
-Bueno, sí, algo! Pero, no me interesa todo eso. ¡¡Repáralo!!
 
-¡No se puede! Mire... dice que no sabe porqué ha de trabajar, que su programa de tareas no tiene sentido –trascendentemente hablando-, y que...
 
-Bueno, bueno... pues habla con él.

-¿Qué hable con él? ¡¿pero si es un robot!?
 
-¡Y tu el técnico! Y el jefe de control empezó a reir (para sorpresa incluso de él mismo).

Imagen sólo enlazada. Propiedad de quien corresponda y eso.

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