jueves, 7 de febrero de 2008

Amores y Sócrates.


El pasado día 6 de febrero tuve la oportunidad de escuchar a Tómas Calvo, catedrático de Filosofía Griega de la Universidad Complutense de Madrid, en una magnífica conferencia que se ofrecía en el “Centre Social i Cultural de Tarragona” de la Fundación “La Caixa”, sobre la figura de Sócrates.

Bien, antes de empezar y como muy bien advirtió el propio Cajal, no voy a hablar sobre lo que el Sr. Tomas Calvo dijo, sino sobre lo que yo quise entender (de ahí la importancia de consultar las fuentes)[1]. Doy la referencia anterior, ya que como aconseja A. Weston en su manual de argumentación, cuando se utilizan argumentos de autoridad ha de cuidarse de citar las fuentes con la mayor exactitud posible[2].

Habiendo aclarado estos dos puntos, y pidiendo disculpas anticipadas por la estupidez que me caracteriza, intentaré exponer mi reflexión.

Parece que Sócrates, por su forma de poner en cuestión el sistema fue ejecutado, en un periodo democrático, cosa extraña.

En aquella época parece que las gentes habían perdido la identificación irracional con el estado, con las polis.

La razón había hecho surgir un individualismo ilustrado que desapegaba a las gentes de ese estado protector. Una vez se perdió este orden ingenuo, no era posible desandar el camino de la razón.

Pero, lo que tan peligroso parecía de Sócrates, este análisis desgarrador de lo establecido, abría un camino que no se supo, o dio miedo, utilizar. Después que los individuos superaran la identificación irracional con el estado, y su comprensión desde el aislado individualismo han de dar el paso siguiente; aceptar de forma individual y racional formar parte de la comunidad. Tal vez el miedo de los dirigentes al peligro de trastornar el Status quo le costo la vida a nuestro filósofo.

Es posible que, en la vida afectiva actual nos encontremos en una situación equiparable. Hace décadas, las relaciones familiares tenían un estricto e injusto orden impuesto. A esto siguió un cuestionamiento de todo orden moral, que parece que ha repercutido en un mayor aislamiento de los individuos (por lo que me parece observar desde mi oscura ceguera). Tal vez, teniendo en mente a Sócrates, es momento de dar un paso más. En absoluto un retorno a una época de represión e ignorancia. Sino avanzar desde la razón hacía un honesto pacto individual.

Necesitamos un mundo en el que sea posible que una generación haga surgir a otra y transmitirle un legado, ¡y que la siguiente generación haga lo que le venga en gana! Tal vez, después de tanta protesta y rebeldía hayamos agotado nuestra cultura occidental. La decadencia nos está llamando a la puerta, podemos ser ricos y sabios, pero puede que el colapso sea el precio que paguemos.

Tendremos que irnos avanzando al futuro... ¿Alguien conoce alguna escuela coránica nocturna?

Notas

[1] Ramón y Cajal, S. (1923) [Edición del 2005]. Los tónicos de la voluntad. Reglas y consejos sobre investigación científica. Madrid: Gadir Editorial.

[2] Wiston, A. (2003). Las claves de la argumentación. Barcelona: Ariel.

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